ALEPH (CR)

PUNTARENAS, COSTA RICA, 1978-2010


ALEPH, Aleph, Alef,… ¿Por qué Aleph?…Aleph, brotó para mí desde la mano de Borges, como ese mágico lugar “donde son y están, sin confundirse, todos los lugares existentes”. Ese punto donde coexisten todos los puntos; un poco como en el “Sueño” borgiano donde todo lo que es, es sincrónicamente soñado por otro ser, en un plano de conciencia superior. Aleph, como origen del ser.
Aleph, como la primera letra del alfabeto hebreo (Aleph Beth) que coincide con el texto bíblico: “En el principio fue el verbo…” O como dice Borges, en el libro de ese mismo nombre: “Para la Cábala, esa letra significa el Ein Soph, la ilimitada y pura divinidad” (del sánscrito div que deriva hacia la palabra Dios, como divinidad luminosa) en el mismo sentido en que se basa la Astrología profunda. Siguiendo en esa línea, su significado, coincide con la Tabla Esmeralda de Hermes Trismegisto: “como es arriba es abajo”, indicándonos que el mundo inferior es el espejo y el mapa del superior. Aleph, no se refiere, por lo tanto, a quien escribe sino al Aleph, como un sueño donde convergen todos los sueños o, ¿tal vez, el íntimo deseo de ser en el sueño, en una especie de armonía ilimitada  e  infinita, sin que importe el sueño ni quien lo  sueñe?.  Estos  poemas son el resultado de la búsqueda inclaudicable de ese principio, como quiera llamársele; de mis vivencias junto al mar, de la inextricable necesidad  de materializar en otro ser, el objeto de un deseo que, como la balada de un sueño interminable, es en sí mismo, principio y fin de un sueño mayor que lo contiene todo:…¿un Aleph? Así, como en esa entrega, sólo pido que se guarde el Sueño…

Puntarenas, noviembre de 1978.
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En la arena “sisagueante” 1,
un rayo de luz,
reflejos celestes y bruma estelar,
esférico susurro de cocos,
perdidos e infértiles,
sombras volantes, graznidos;
minerales y expectantes,
cáscaras de fibra,
ancladas, aburridas,
señalantes,.. ignorantes,
como picos de gaviotas,
en una lejana línea de olas, de estelas,
y reverberante espuma,
en un insensato ciclo sin fin:

…En la acuarela interminable,
la humana fiera plantó su huella
sobre la huella solitaria
de caballos con sus cascos
y sus perros;
la de inútiles y obesas turistas
anaeróbicas y extenuadas,
deshidratadas,…
transitorias…

Un palco de gramíneas florecidas
dibuja irregulares límites
de verdes y pálidos sienas,
evocando la lúdica torpeza,
regordeta e infantil
que trazó mis sueños
y deseos de azul
y de sol y de mar…

Sámara, 29 de noviembre del 2009

1: “sisagueante” (zigzagueante)