EL ESTADIO DE UN OLVIDABLE ESTADO

a don Guido.

20110228, SJ

Semilla de café, en el llano,
abierta, metálica, alérgica,
desfigurada y sin grano,
en insufrible aspiración eléctrica,
en su red de venas tubulares, ¡esqueléticas!
con sus faldas prostituidas,
como un vuelo de blanca geometría simétrica
con sus puntas levantadas,
como ínfulas de dama patética,
nauseabunda, famélica;
herencia de parias y jolgorios
de insípidos sabores orientales;
deglute en sus fauces macabras,
en el bullicio insolente,
la terrible maldición:
ridículo reducto retorcido
del producto corrupto
de la insaciable ambición,
¡el polvo morderá
y al polvo volverá!

Cómo insostenible hito
para egos desinflables,
de cómplices ignorantes,
habladores de pueblo sin alma,
narcotizados actores sin vida,
vendida y reducida,
por un obsoleto nerón
de raída paz putrefacta,
demiurgo execrable, en su faz,
con vocación de paredones lacayos
y de atentado sin sol:
euforia de ínfimas glorias,
escritas en desteñidas historias
cual deshonrado pasquín callejero,
barreal de nebuloso aguacero
voraz de sombra falaz,
cual daga de ases ocultos
de acechadores sagaces,
“popular” moneda escuálida
¡asténico bolsillo acuciante!,
tenebroso, desmemoriante,
impúdico, ¡insoportable!

Suma de rabias contenidas,
de impotencias doblegadas,
de soberbias torturantes,
preparadas para el día,
cuando estalle la estulticia
podrida, carcomida,
compartida y hueca como sien,
de hueca voz en rito
estridente al grito:
¡MUYYYY BIEEEEENNN!
sin saber que ningún niño
verá cuanto vimos al crecer:
¡Patria te violaron!
y nada pudimos hacer…