Compañeros(as) de búsquedas…

Me resulta particularmente impactante, la necesidad de muchos, (que se consideran astrólogos) de querer buscar el aval de la Ciencia o de la religión tradicional.

Al buscar las razones, resulta evidente, lo endeble que es nuestro aparato conceptual, ya que gnoseológicamente (http://definicion.de/epistemologia/), se confunde la investigación del objeto de estudio, con el deseo de institucionalizar su “conocimiento” bajo el nombre de “ciencia”, aun cuando ésta sólo haya devenido como un sospechoso reducto de cuanto pueda ser demostrable por su método particular, sin importar su naturaleza. (Podría usarse epistemología; sin embargo, como parte de la filosofía, su objeto es específicamente orientado a la teoría del conocimiento científico)

Para cualquiera que tenga “tres dedos de frente”, este despropósito es sencillamente absurdo porque, para poder obtener un resultado válido, usando esta vía, deberíamos tener como civilización (civitas) o cultura (agüere) para ser más exactos, por lo menos unos 76.800 años (con descuento)de existencia.

  • ¿Cómo hacerlo de otra forma si lo que se busca es comprobar el significado de la periodicidad de los ciclos y extraer una síntesis escatológica,? demostrada y demostrable, luego de la necesaria comprobación dialéctica del modelo total. Por supuesto, con la inclusión minuciosa de la suma cartesiana de todas sus partes, en cada una de sus hipótesis y antítesis, para lograr compendiar, de manera coherente, un cuerpo lógico de conocimientos que puedan ser aplicables, como en el uso astrológico, a todo lo existente. Si suman, llevaríamos una cuenta de no menos de 100.000 años… ¿?
  • ¿Ciencia? Cuando la mayoría hemos sido, apenas “autoinstruidos”, sin ninguna metodología formal o estructurada. No se han preguntado,
    • ¿por qué, si usamos los mismos ingredientes en las recetas, obtenemos inverosímilmente diversos resultados, en los que, cuando coincidimos, lo hacemos por la ambigüedad de las propuestas, pero nunca por la rigurosa exactitud que debería estar implícita en ellas?

La Astrología, como conocimiento ancestral, se ubica en el área hermenéutica (o interpretativa), más como un lenguaje y nunca como instrumento exacto (no en las actuales condiciones o con los instrumentos y recursos actuales).
Existe de la misma manera en que las lenguas existen, a pesar de los analfabetos, (para el caso, ¿no lo somos en la mayoría de los otros idiomas que no conocemos?) Como en la música, ¿la niega la imposibilidad de leer sus notas en una partitura?

El origen común o su condición cercana a la mística y a la magia, con el “constructo” religioso (religión: re=volver, ligare=ligar) como la vía, sendero o camino para “religar” la protección u obtener los favores de los dioses (visión panteísta) a través de una serie de ritos especializados.
Es curioso como, al parecer no hemos evolucionado, sólo que ahora (y desde hace siglos) se vende la idea de Di_s, como una baratija que se adquiere en los templos o iglesias que son administrados por una vasta casta de traficantes de la fe, que a lo largo y ancho de la historia, detentan la representación divina, ofreciendo para cierta clase que paga, la salvación, para la que no puede, una infinita suma de sacrificios (humanos) y para los que no creemos en esa sarta de estupideces para incautos, la condenación eterna. (Hace años, al estudiar química (nombre desvirtuado de la Alquimia), en termodinámica, alguien mencionó que el infierno se había congelado, bajo el principio de que “todo cuerpo que se expande se enfría”, ergo no existe o tiene otro uso en el vasto universo…)

En todo caso, y volviendo al tema, la “sostenibilidad institucional” de las religiones, depende exclusivamente de su “Becerro de Oro”, al punto que, salvo por los ritos, al haber cambiado el su domicilio efectivo de las iglesias a los bancos, no cambia el objeto final, cual es la “salvación” (de los administradores).
Para la ventaja de los entes financieros y bursátiles, el premio o castigo, se recibe en este plano…

Desde ésta perspectiva, gracias a ciertos astrólogos, la Astrología se convirtió en un peligroso instrumento de terrorismo ideológico para el “Sistema”, para el “establishment”, para el “Status Quo” ya que, sus bases y propuestas, presuponen la inutilidad de las “castas” al proporcionarle al individuo común, la guía para que ejerza su propia voluntad, para que asuma su propia realización… ¿en ésta, en otra vida?

(Luego del paso de Plutón en Sagitario y ahora en Capricornio y pronto Neptuno en Piscis, ¿se mantendrá su estructura maqui (magia)bélica(guerra)?

Mientras la “horoscopía” o astrología de salón, en manos de charlatanes prevaleció, se veía a sus practicantes como divertidos e inofensivos “especímenes excéntricos”; el problema reemerge cuando, con el uso de la tecnología, se ha logrado una capacidad y precisión que pocos soñaban y la asociación de sus fundamentos en áreas estratégicas, pero sin el control de quienes detentan el poder de los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis” (el Poder Religioso, el Poder Político, el Poder Militar y el Poder Económico).

“En nombre del Dios de Amor de los Cristianos”, se hicieron las Cruzadas, (la verdadera razón, para ellos era la de obtener el control y la hegemonía del mercado de las especies) pero el peor genocidio en la historia de la humanidad, cometido también en “nombre de ese mismo Dios” se cometió y se sigue cometiendo (con otros actores) en Abya Yala (nuestra América), en la que las cifras de esa masacre incalificable, alcanzaron más de 140 millones de muertos.
Obviamente, la “historia oficial” lo omite, como también lo hace en África, repartida como “bien de difunto” sin misericordia alguna. ¿Quieren que crea en esa versión retorcida por los traficantes de la Fe? “

Quienes hemos visitado el “Archivo General de las Indias” en la Av. Constitución, en Sevilla, no podemos sentir otra cosa más que, un nauseabundo dolor porque el orgullo de ellos, es y será como el ambicioso puñal que cercenó la vida de nuestros pueblos. (Lo digo en español, porque no entenderían ninguna de nuestras lenguas.)
Lo que está ahí, es la síntesis de la historia de la humanidad que, de “humanidad” no tiene nada.

Esta obra del “Hombre, lobo del Hombre” (Homo Homini Lupus, “El hombre es el lobo del hombre”- Leviatán, Thomas Hobbes, 1651) caricaturiza la aniquilación de nuestros pueblos ancestrales, porque sirve y contribuye a justificar la “supremacía” racial de algunos. Ésta, alimentada por la ignorancia y la voracidad de la ambición, nos tiene a todos, al borde de la destrucción. Ostler expresa: “entre más ignorancia más dogmatismo”.

Para muchos, al otro lado del Atlántico (“los que vienen de más allá”), los símbolos sagrados de nuestros ancestros, son brujería o superstición. Se han anquilosado en un esquema rígido y lineal.
Nuestra visión, como debería ser la de la Astrología, es cíclica y por lo tanto, opuesta a la ideología subyacente en el positivismo lineal (soporte “superestructural” de la ciencia oficial).

Cualquiera tiene acceso a los documentos digitalizados de Colón, eso al igual que todo, es sólo información, si se carece de la capacidad para poder interpretar su verdadero significado.
Para nuestros “Abuelos ancestrales” no existía ni la culpa ni el pecado y vivían en armonía con cuanto existía. En su “deontología” o conjunto de principios éticos, sólo se enfrenta la responsabilidad por los actos conscientes.
Ésto es de “lectura obligatoria” porque desde la rentable sustracción que hacen los hebreos de la cosmogonía egipcia y su posterior evolución en la visión judeo-cristiana, la penitencia, se instituye en la piedra angular para la proliferación del “miedo eterno”…

Es urgente que quienes estudiamos y practicamos Astrología, seamos capaces de ver hacia el futuro y, con absoluto rigor ético, nos convirtamos en las voces visionarias que alerten la conciencia, como la única opción para la sobrevivencia como especie.

  • ¿Cuántos(as) han tenido, al menos, la curiosidad de ver hacia adelante y estremecerse por nuestro inmediato porvenir?
  • ¿Vamos a seguir asociando el pasado a los complejos patrones astrológicos?
  • ¿Vamos a seguir inventando símbolos para justificar sucesos, generales o específicos?
  • ¿Vamos a seguir prostituyendo la esencia de la Astrología, permitiendo que los “recetarios astrológicos” se vendan por Internet o distorsionada en los horóscopos de diarios, revistas o correos?
  • ¿Necesitamos de un “emperador” romano, que unifique nuestras diferencias, en un concilio imposible, como lo hicieron con los antiguos cristianos?
  • ¿Cómo podemos pretender la aceptación de la ciencia oficial, cuando carecemos de una sólida estructura conceptual – gnoseológica, como mencionaba al principio?

Veamos un punto esencial:

Cuando nos iniciamos en el estudio astrológico, damos por aceptada la pretendida “influencia” de los planetas sobre nosotros. Alguien me puede explicar,

  • ¿Cómo puede un cuerpo ejercer influencia sobre otro, cuando su posición “real”, no coincide con la que estamos considerando?
  • ¿Hacemos un terremoto conceptual, para reubicar los nombres de los signos y volver a hacerlos coincidir con los de las constelaciones?
  • ¿Redefinimos o unificamos el Zodiaco Tropical y el Sideral?
  • ¿Contamos con grupos de investigación capacitados para reformular los sistemas de referencia?
  • ¿Lo podremos hacer, exclusivamente demostrando una “correlación“de patrones astrológicos y un grupo de eventos, da la naturaleza que sean?
  • ¿Cuáles postulados o proposiciones vamos a usar? ¿Las mismas tres de la demostración epistemológica?
  • ¿Por qué insistimos en usar instrumentos inadecuados para recibir tan flaco favor? ¿No es similar a usar un microscopio para observar las estrellas o al revés para hacerlo con las bacterias?
  • Si la “Astrología” es conocida como “el reloj del destino”, ¿ejerce éste, alguna influencia sobre el tiempo que mide? ¿Lo hace una cinta métrica sobre las dimensiones de un objeto?
  • ¿Puede el conocimiento astrológico ser entendido como lenguaje? ¿Cuáles son sus reglas gramaticales?
  • ¿Contribuimos a la construcción de una semiología astrológica?
  • ¿Cambian los parámetros, al cambiar las eras astrológicas? Si es así, ¿no deberíamos contar con un sistema de etapas que sirvan de referencia, para estudiar las distintas etapas del ser humano o del objeto de estudio? Cuál ciclo consideramos: ¿el de Saturno –Septenios? ¿El submúltiplo del de Urano (también definido por septenios)? ¿El de Júpiter? ¿El de los ciclos de Saros? ¿Todos los anteriores?…
  • ¿No deberíamos estar limpiando el terreno de tanta superchería, para poder construir el “edificio” astrológico? La gran pregunta es ¿quiénes están en la capacidad de hacerlo?
  • ¿Por qué responden tan pocos al “seré yo, Maestro”?…

Si es así… oprimamos la tecla de “suprimir” y sigamos en la fiesta, porque si “pensamos”, seremos señalados como peligrosos…