Al ser parte de la organización de la Primera Muestra Retrospectiva sobre la obra del Maestro Felo García, en el Régimen de Mutualidad del CFIA, encontré las notas, que escribí para presentar la serie de Monografías “Arquitectos Costarricenses” del Colegio de Arquitectos de Costa Rica, en el 2008 que, luego de varios años después mantienen una gran vigencia, dentro de la pendiente discusión sobre el rumbo de nuestra Arquitectura, tal y como hemos planteado con el Arq. Alvaro Rojas y algunos otros inquietos colegas:…

Monografías de Arquitectos Costarricenses

Presentación del Número 1 de la serie:

PORTADA-MONOGRAFÍA-FELO

Arq. Abel Salazar V.
Expresidente Colegio de Arquitectos de CR
Promotor y gestor del Proyecto original

Desde los tempranos inicios de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica,  al tratar de aprehender y entender a ese fenómeno plural y polimorfo que llamamos “nuestra arquitectura”, nos resultó evidente que a la receta le faltaban ingredientes.

Cualquiera de nosotros, podría aventurar algunas conjeturas para explicar este hecho, y sin profundizar mucho en la paradoja de que “hemos tenido que ir haciéndola sobre la marcha y que no ha habido tiempo ni recursos para ponerse a teorizar sobre las causas y condiciones que le dieron origen”. Láscaris, probablemente diría que es “por obra de nuestra idiosincrasia”, pero lo cierto es que, ha llegado la hora de que “nuestra arquitectura” empiece a hablar, por mérito propio.

En ese sentido, de una forma u otra, a lo largo del proceso, la mayoría de los colegas, como obreros o agentes activos en la construcción de esta historia, de manera más o menos sistemática o rigurosa, hemos ido elaborando nuestras propias búsquedas y éstas, con sus descubrimientos, se han ido manifestando en nuestro quehacer, pero también, a modo de compañeras de viaje, nos han empezado a urgir el establecimiento de un hilo conductor que pudiera darles dirección y unidad. Unidad, en tanto, la capacidad que deberían tener nuestras propuestas o proyectos para responder con mayor propiedad a los requerimientos que nos hace nuestro medio. En rigor, para lograrlo se requiere investigación, exploración, método, valoración, un minucioso análisis crítico,…síntesis.

Con todo esto, como preámbulo, al llegar a estar al frente del Colegio de Arquitectos de Costa Rica, nos encontramos con un panorama que, sin duda, ha sido en parte consecuencia de esta falta de fundamentación teórico-metodológica, pues siendo la arquitectura esencial para el desarrollo de toda sociedad, en nuestro caso, históricamente hemos tenido una limitadísima capacidad de inserción social y de proyección para mostrar nuestro trabajo, y al no haber sido capaces de establecer la diferencia, sin entrar en mayores detalles, mucha de nuestra arquitectura ha sido y está siendo realizada, por otros profesionales y de una forma inexplicable, informalmente por los propios usuarios, con los gravísimos peligros inherentes que estos implican.

De todas las iniciativas que empezamos a impulsar, una de ellas resultó ineludible e impostergable, cual fue la de estructurar una campaña sistemática que permitiera la difusión del trabajo de los arquitectos. Para lograrlo, replanteamos los medios de comunicación de la organización; establecimos convenios con los directores y editores de los diarios de mayor circulación y con los de las revistas especializadas, tanto impresas como de televisión.  La respuesta no se hizo esperar y propició una reactivación del Colegio como un todo. Otro de sus efectos fue la integración de muchos colegas que nunca antes se habían acercado, así como de las escuelas de arquitectura y en especial de sus estudiantes que, por primera vez, tuvieron un espacio para mostrar sus proyectos.

Paralelamente, retomamos la edición de la Guía de la Arquitectura Costarricense, que fue producida en conjunto con la Junta de Andalucía, con la Coordinación de la Arq. Ofelia Sanou. En muchos sentidos, se trata de un extraordinario marco general y comprensivo de cuanto compone nuestra producción arquitectónica.

PORTADA-GUÍA-ARQ

Pero no podíamos quedarnos ahí. Como decíamos al principio: algo le seguía faltando a la receta. Sorprendentemente, del mismo proceso, surgió la respuesta: al solicitarle a los colegas que nos enviaran sus proyectos para que los publicáramos, nos dimos cuenta que, contábamos con algunos con una trayectoria impresionante y que la mayoría tenía cantidades enormes de información sobre sus obras, por lo que era esencial, ligarlas con sus creadores y darlas a conocer. De la experiencia obtenida con la producción de la reseña sobre la vida y obra del Arq. Edgar Vargas, aprendimos que debíamos hacer una serie, con recursos del y desde el Colegio. Para esto, iniciamos una curaduría preliminar en la que destacó Felo, puesto que siendo uno de los fundadores de nuestra primera escuela, todos conocíamos su obra polifacética, pero muy pocos, la arquitectónica. Poco a poco, el proyecto tomó forma. Al ser acogido para su producción por el Arq. Abel Castro, se le sumó un grupo de entusiastas profesionales, que aportaron la sustancia requerida y el producto de su esfuerzo, hoy lo tiene en sus manos.

Con esta primera edición de la serie de Monografías sobre la vida y obra de los arquitectos de mayor trayectoria, rendimos tributo al co-iniciador de la enseñanza de nuestra profesión en nuestro país, así como al inquieto provocador que contribuyó a poner el acento de modernidad en nuestra cultura nacional.

Hemos dado un importantísimo paso en la recopilación de nuestra historia arquitectónica. Un paso de la mano de uno de sus creadores. No dudamos que también provocará las condiciones necesarias para que nuestra arquitectura empiece a hablar el idioma que le corresponde, en perfecta armonía y coherencia con el exuberante medio en que se ubica. La tarea ha sido y será igualmente ardua, por eso debemos seguir aportando nuestro mejor esfuerzo, para que la obra de nuestros arquitectos se conocida, respetada y conservada por su valor intrínseco y por ser el espacio que cobijará siempre nuestra identidad.

Octubre 23, 2008