Con frecuencia en el gobierno anterior, se nos decía: “no es de este gobierno, no es nuestra responsabilidad…” ¿Y no son muchos de los mismos funcionarios, los que han estado y han sido cómplices de la situación que hemos estado arrastrando y que ahora amenaza con estallarnos? (17/05/1017)
En ese momento, me planteaba, si los resultados de ese “gobierno” de académicos eran tan malos (desastrosos), ¿por qué nadie se preguntaba, ni se pregunta críticamente, cuál debería ser la calidad de los profesionales que ellos han estado “formando” a pesar de los miles de millones que se despilfarran en un sistema “universitario” anacrónico, hipertrofiado, ineficiente y oneroso que funciona como un feudo, solo para su propio beneficio?
En el 2016, el FEES destinaba el 57,7% de los recursos establecidos (₡440.773.250.928 (cuatrocientos cuarenta mil doscientos cincuenta millones setecientos setenta y tres mil novecientos veintiocho colones). Un año después (2017) se destinaron ₡600.000.000.000 -seicientos mil millones de colones para estas instituciones) en planillas.  Con esas cantidades obscenas y desenfrenadas, el pais gastó en cada graduado de las universidades públicas casi 10 veces más de lo que invierten los estudiantes y sus familias, en las privadas. Ese gasto no es retribuible por dichos profesionales, ni siquiera por el desproporcionado beneficio recibido; ni el “trabajo comunal” podría considerarse como un amortización por tal deuda “ética”. No hace falta incluir, tampoco, como “aderezo” los quince mil millones que, recientemente, se le aprobaron al FEES por la “subejecución presupuestaria” de otros centros (incapacidad para cumplir con los planes autorizados o previstos) que deberían haber sido invertidos, principalmente en la educación primaria, urgida de mejor infraestructura.

En la estructura docente de las mismas, el 70% de sus funcionarios son interinos.

Señalar estos síntomas, tampoco se compara con el absurdo hiperbólico de no tener una institución, sino seis y, demográficamente sólo contamos con cinco millones de habitantes. Junto con las privadas, hay operando en Costa Rica, al menos 54 instituciones. De todas ellas, deberíamos preguntarnos si, como sociedad no podemos garantizar la calidad de la “formación básica“, ¿qué clase de profesionales nos puede garantizar el Sistema Nacional de Educación Superior o del Consejo Nacional de Educación Superior, si no existe ningún modelo de planificación que responda a los requerimientos del país?…
     Si del Sistema Educativo costarricense, Público o Privado (igual que del de Económico, del de Salud, del Judicial, del de Vivienda y de todos los demás) solo se esperan resultados mercantiles o comerciales, ¿cómo se podría garantizar una mejor calidad de vida para toda la población?… (El libro “El Poder de la Decencia” del Dr. Sergio Fajardo, debería ser de lectura obligatoria para todos los funcionarios)
  • ¿Quién define la calidad, experiencia y formación de los docentes?
  • ¿Cuál es el parámetro con el que se cancelan sus honorarios? ¿El del trabajo doméstico? ¿No deberia ser, al menos el de la “hora profesional”?
  • ¿Cómo es posible que el modelo que utilizan sea “pedagógico” cuándo todos los estudiantes son adultos?
  • ¿Cuáles son los valores en los que se debería cimentar el “emprendedurismo” capaz de impulsar el “proyecto país” que podemos ser, si solo preparamos “empleados” o improvisados docentes, gracias al muy apropiado y conveniente modelo endogámico que se ha multiplicado sin control por todo el sistema?
No estamos en el umbral de una crisis, ¡estamos en crisis!, sin embargo, ninguna de nuestras flamantes instituciones universitarias fue capaz de preveerla, advertirla, ni contribuir a evitarla. ¿Será acaso porque solo se han dedicado a repetir y reproducir información y han sido incapaces de producir conocimiento útil y eficaz para nuestra propia realidad, mientras nos hundimos de manera irreversible…?

¿Adolescemos de “disonancia cognocitiva” (defecto provocado cuando la mente se niega  a reconocer o a aceptar los hechos) o lo que padecemos es el producto de la ignorancia resultante de nuestro modelo educativo, en el que se prohibe pensar y por el que nadie es capaz de preguntarse: por qué estamos así? (Ver ¿Son las universidades públicas las portadoras de la verdad?)

Otro tanto inexplicable, se lo comentaba en las redes sociales, a Fernando Berrocal, recientemente:

Costa Rica no tiene ley, tiene un enmarañado sistema jurídico que provoca ingobernabilidad e ineficiencia. Hace 10 años, llevábamos un inventario de casi 26.000, omisas, confusas, contradictorias… Solo valorá la capacidad de quienes las procesan y “aprueban”. Si no fueran tan inútiles, no tendrían que estarle consultando a la Sala Constitucional…
Empecemos a romper ese impenetrable muro. ¿Habrá alguien que se atreva?
La misma receta habría que aplicar con decenas de instituciones inservibles. Cuándo crecíamos, teníamos 7 gobernadores, ahora hay 82 y en el horno hay uno más… ¿Han mejorado la calidad de los servicios y gestiones, cuando una gran cantidad de funcionarios confunden “mapa con territorio y desconocen los principios elementales de la planificación”?
Un banco, como institución financiera debe demostrar rentabilidad en su gestión, ¿cómo es que tenemos décadas de estar inyectándole el 1,25% del salario de todos los trabajadores de este país a uno, que no es capaz de devolver utilidades por el capital depositado en él? ¿Porqué no se utiliza este porcentaje para fortalecer el sistema de pensiones, en vez de estar inventando impuestos que terminarán quebrando todo nuestro aparato productivo?
Costa Rica debe reactivarlo, de lo contrario: ¡no se podrá aumentar la recaudación fiscal, asfixiando la producción nacional!
http://www.jazjaz.net/2014/12/ends-beginnings.html

Gráfico editado, tomado de http://www.jazjaz.net: Our Ends are Our Beginnings In Art By Daniel on December 18, 2014 See more at: http://www.jazjaz.net/2014/12/ends-beginnings.html#sthash.xq01i62w.dpuf