A lo largo y ancho de los últimos meses y en especial con la huelga sindical, han proliferado una gran cantidad de mensajes y textos, antagónicos, contradictorios, incluso paradójicos, de defensa y ataque en una dialéctica imposible, al extremo de que en muchos se plantea una inaceptable inconsistencia, al asumirse que el “gobierno constituye un ente distinto a sus instituciones y a los empleados públicos”. (¿No son todos el Sector Público?)

La polarización entre cada uno de los distintos sectores, ha ido agravándose al negar cualquier posibilidad de diálogo ante la opción de tener que renunciar a sus intereses particulares, sean beneficios, convenciones, exenciones, etc, constituyendo un marco crítico que está al borde de una condición de violencia social, incontrolable e irreversible.
La imagen es subrealista como bien lo reseña el Colega y Amigo, Róger Retana, en su análisis: “Apuntes Político Astrológicos sobre la Huelga en Costa Rica

Algunos dicen ¡”Nadie debería tener lo que no merece,! refiriéndose a las pensiones de lujo, pero lo mismo debería aplicarse a la ineptitud del gobierno en todos los planos, a la estéril academia, a las grandes empresas evasoras, a los ingenuos habitantes…
Otros vociferan: ¡No necesitamos tanta burocracia para funcionar! pero, en la discusión del proyecto de ¿“reforma fiscal”? se excluye cualquier opción de razonabilidad y proporcionalidad y se mantiene intocado todo el hipertrofiado aparato estatal. Si al menos, se hubiera dado una señal de reducción del gasto público, no solo no tendríamos la absurda discusión del “plan fatal” si no, que no se justificaría ninguna manifestación ni paralización de los servicios. (Paradójica y sorpresivamente, aunque se quiera negar o minimizar desde el sector oficial, la “huelga” ha contado y sigue contando con un apoyo popular mayoritario). ¿Por qué se acepta como un “dogma” que el aparato estatal debe seguir creciendo sin límite?

¡Costa Rica no necesita más impuestos!

  • ¿Para qué más si la economía está paralizada y por lo tanto, aun con los
    propuestos, no mejorará la recaudación tributaria, como lo señalé hace unos días?
  • ¿Para qué mejorar la calificación en las evaluadoras de riesgo, si ya no nos podemos endeudar más?
  • ¿No sería más lógico y prudente retirar el “Combo” y tramitar en forma independiente cada uno de los capítulos del mismo:
    • IVA,
    • Renta global,
    • Anmistía tributaria,
    • Exoneraciones y exenciones,
    • Pensiones,
    • Evasión Fiscal.
  • Al analizar con detalle, el último borrador del proyecto, es sorprendente cómo ha sido manipulado y alterado a tal punto que se convertirá en un instrumento inservible para los propósitos originales, como se deduce en el Análisis respectivo realizado por el IICE.
  • Urge reducir el gasto público. Los cuadros que presenta ese análisis son alarmantes, como también lo denunció Juan Carlos Hidalgo, en el pasado mes de julio…
    • La actual planilla del sector público CONSUME el 54% del Presupuesto nacional (La de Colombia, cuya población es diez veces más grande que la nuestra es de solo el 17%):
    • Hay que parar y eliminar la proliferación de instituciones (y a su ejército de jerarcas) con funciones duplicadas y con una gestión perversamente ineficiente. ¿Cómo es posible que tengamos casi 400 instituciones públicas?
    • Entre ellas hay 31 atendiendo el tema de la pobreza y la misma sigue creciendo. 5 bancos estatales, 6 universidades, 5 instituciones que atienden materia económica, “n” del sector salud, otro tanto en vivienda, en transporte público, etc. (Para colmo, el Ministerio de Planificación ahora nos pide que le “demos ideas”)… ¡Qué absurdo! ¡Qué ridículo! Si son tan ineptos ¿cómo ocupan y cobran por cargos para los que no están capacitados ni preparados?
      (Bélgica estuvo más de dos años sin gobierno y a pesar de eso, el país siguió funcionando. Lo mismo nos ha ocurrido aquí desde hace décadas.
  • La gran pregunta es, si no hay estadistas, ni líderes, si no oportunistas y vividores, ¿Costa Rica necesita seguir manteniendo a inútiles a costa del pueblo y del sector privado que si produce a pesar de la casi imposibilidad jurídica para hacerlo?

¡COSTA RICA DEBE REINVENTARSE CON SUS PROPIOS VALORES Y PARA LOGRARLO LE URGE UNA REVOLUCIÓN, CON LA EDUCACIÓN COMO ESTANDARTE!